3. Chinos. Sé que cada vez su uso está más extendido, así que a lo mejor no es novedad. Pero para quien no lo tenga, se lo aconsejo, no solo como básico para hacer postres si no para tenerlo en la cocina para otras elaboraciones. Son unos conos metálicos con agujeros, ideales para pasar cremas, caldos, etc. Lo de “pasar” quiere decir echar una crema, por ejemplo pastelera, y hacer que caiga a otro recipiente para quitarle posibles grumos, etc. Así queda más “fina”.
4. Brocha. Cuando yo empecé se utilizaban brochas de pintor tal cual. Pero claro está, comprada para usarla en repostería. Ahora se utilizan brochas de silicona. Preferir, sigo prefiriendo la primera, pero es más higiénico la segunda. Se utilizan para pintar. Por ejemplo de mantequilla un molde, de clara para impermeabilizar una base de tarta hecha con masa sableaux, etc.
5. Juegos de cortar pastas. En este blog no podían faltar, aunque tampoco los utilizo mucho ya que suelo hacer más cookies que pastas. Pero es indispensable tener un buen juego, especialmente uno de aros que corten pastas en forma lisa y en forma rizada. A partir de ahí el mundo de los cortadores de pasta se abre una barbaridad: formas, tamaños, materiales, etc.


No hay comentarios:
Publicar un comentario